La jornada semanal

Prosaísmos

por Orlando Ortiz

El poliedro

22/04/2018

Desde que tengo memoria he escuchado historias, chistes, anécdotas y qué sé yo cuánto más a propósito del llamado, entonces, “enriquecimiento inexplicable” y ahora, eludiendo eufemismo pero incrementando el cinismo: “enriquecimiento ilícito”. Esto, tanto para políticos como para “próceres” de la banca, la industria, el comercio, las finanzas, etcétera. De ese entonces recuerdo a quienes añoraban la administración del presidente Miguel Alemán –al que otros acusaban de ratero– porque sí se embolsaba hasta los clips de la oficina, pero “salpicaba” (textual: “se moja pero salpica”), en otras palabras, porque daba oportunidad de que otros hicieran lo mismo: no veía la corrupción evidente desde el burócrata estacionado en la ventanilla de atención al público hasta directores y secretarios de despacho, pasando por ujieres y secretarias mecanógrafas.
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